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Marina Vallarta, one of the finest marinas in Latin America
Marina Vallarta, una de las mejores en América
Latina

One of the finest views of Puerto Vallarta, looking back toward Marina Vallarta.
Una
de las majores vistas de Puerto Vallarta a la Marina

From most places in town, the crown of the Church of Guadalupe is visible.
Siempre
visible, la corona de la iglesia de Guadalupe.
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In 1938
In 1938, a yacht with a crew of young men anchored in front of a beach in Puerto
Vallarta. It remained there for several days until the municipal authorities decided
to determine who the sailors were. Finding them a bit suspicious, they contacted
American authorities who informed them the boat had actually been stolen. A few
days later, the California millionaire boat owner, Mr. Lou Foot, arrived in Puerto
Vallarta to claim his yacht. He became enchanted with the town and began to spread
the word among friends and acquaintances that PuertoVallarta was a wonderful place.
This perhaps, was
one of the early episodes in the towns evolving tourism industry, beginning
with the oldest and still the best form of promotion word of mouth. Today,
as a multi-million dollar industry, attracting tourism involves highly professional
and technical promotional efforts that demand a product to back it up.
In contrast with Cancún, Ixtapa, or Huatulcogovernment planned resort
destinationsPuerto Vallarta is somewhat of an accidental resort town. Nobody
set out to put Puerto Vallarta on the tourist map, at least not in the early years.
But today, the primitive charms of yore have been substituted with million-dollar
investments and fierce competition. The globe is shrinking, and traveling to places
almost inaccessible in the past because of distance is now common practice. Not
too long ago places like Mazatlán, Manzanillo and Acapulco were Puerto
Vallartas competition; today we are measured up against Bali, New Zealand
or Ibiza. However, compared with many, Puerto Vallarta holds its own. But what
exactly are its assets, and what could possibly encourage its future success?
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En
1938
En 1938, frente a las playas de Puerto Vallarta ancló un yate tripulado
por jovencitos entre 16 y 18 años. Ahí permaneció durante
varios días hasta que a las autoridades municipales se les ocurrió
averiguar de quiénes se trataba. Encontrando a los marineros un tanto sospechosos,
dieron aviso a las autoridades estadounidenses. Fue así como se enteraron
de que el yate había sido secuestrado. Días más tarde llegaría
el propietario del barco, el señor Lou Foot, millonario californiano quien,
desde ese momento, se encargó de correr la voz sobre las maravillas de
Puerto Vallarta entre amigos y conocidos.
Esta
es la historia de uno de los primeros episodios en la evolución de nuestra
industria turística a partir de la forma más antigua (y más
eficaz) de publicitar un producto: la recomendación personal. Hoy, sin
embargo, convertido en una industria multimillonaria, el turismo requiere una
labor de promoción altamente profesional y tecnificada y exige, además,
un producto que la respalde al cien por ciento. A
diferencia de Ixtapa, Cancún o Huatulco centros vacacionales planificados
por el gobierno Puerto Vallarta es un destino accidental, que
nadie se propuso, al menos en los primeros tiempos, colocar en el mapa turístico.
Pero, a la improvisación y el encanto primitivo de otros tiempos hoy responden
inversiones multimillonarias y una competencia feroz. El mundo se ha reducido
y viajar a sitios antes casi inaccesibles por su lejanía es ahora práctica
común. Si no hace mucho nuestra competencia eran lugares como Mazatlán,
Manzanillo y Acapulco, hoy nuestra medida puede ser Bali, Nueva Zelanda o Ibiza.
Comparado con muchos, Puerto Vallarta tiene lo suyo. Pero, ¿cuáles
son exactamente sus bondades y qué podría estimular su desarrollo
a futuro?
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