
Early aerial
photo of Vallarta from above the bay
Fotografía
aérea de la bahía

View of early Puerto Vallarta from the bay
Vista de Puerto Vallarta desde el mar

One
of Puerto Vallartas first hotels - the Rosita.
Uno de los primeros hoteles de Puerto Vallarta, el Rosita

The
Malecón as seen from the old Océano Hotel
Vista
del Malecón desde el viejo hotel Océano

The
Océano Hotel, Hangout par excellence during the sixties
El Hotel Océano,lugar de reunión par excellence
en la década de los sesenta
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1950 - 1959
On the one-hundredth anniversary of its founding, Vallarta celebrated in earnest.
The marriage of Doña Margarita Mantecón, from a well-established
Vallartan family, to a counselor of Mexican president Miguel Alemáns
ensured the splendor of the festivities. From who-knows-where, three ships arrived
in the bay to salute the town with 21 firings of the cannon. In addition, three
planes landed in Los Muertos, packed with reporters and cameramen. Anybody who
went to the movies during those days saw for the first time on the screen the
landscape and the faces of Puerto Vallarta. It is possible that, sitting among
those moviegoers, Fernando Freddy Romero, charmed by what he saw, decided to come
to paradise, arriving on the same year of the centennial. Against the opinion
of most well-to-do Vallartans, whose architectural taste leaned towards modern
designs and construction materials, Freddy defended and finally imposed the Vallarta
style.
With its white-washed adobe facades, pitched roofs covered in red tiles, decorative
wrought-iron grids and stone walls, Freddys houses seemed to look back towards
the past to recapture the atmosphere of a typical Mexican village forsaken by
progress. Sitting at the Océano hotel barfavorite hangout for locals
and visitors alikeFreddy would draw his houses on paper napkins. On the
building site, he would actually paint on the ground the perimeter of the different
rooms and mark their function with big lettersa k for the kitchen,
a b for the bedroom, etc. Following this technique he built such homes
as Caracol, Casa de la O, and Los Arcos, Las Campanas (the first bungalows
in PV) and John Hustons getaway in Caletas, among other buildings still
standing. But, what was the attraction of this godforsaken town, where basic human
comforts such as electrical power were lacking, that seduced intellectuals and
artists from the United States and Mexico? It was probably the same as today
its beauty and its people.
On November 11, 1954, Mexicana de Aviación airline inaugurated its flight
Guadalajara-Puerto Vallarta. Aeronaves de México (Aeroméxico) had
enjoyed the monopoly of the route to Acapulco but Mexicana found in Puerto Vallarta
a destination to compete with the famous bay in Guerrero. Visitors started coming
in from other Mexican towns and from abroad. Among them, Guillermo Wulffa
Mexico-City engineerand famous movie director John Huston who wrote:When
I first came here, almost 30 years ago, Vallarta was a fishing village of some
2000 souls. There was only one road to the outside worldand it was impassable
during the rainy season. I arrived in a small plane, and we had to buzz the cattle
off a field outside town before setting down. {...}
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1950
- 1959
A los cien años de su fundación, Vallarta festeja en grande. El
matrimonio de doña Margarita Mantecón, de familia vallartense bien
arraigada, con un asesor del presidente Miguel Alemán garantiza el esplendor
de aquella semana de fiestas. De algún lugar, y para sorpresa de sus habitantes,
llegan a Vallarta tres barcos a dar la salva de 21 cañonazos. Además
aterrizan en Los Muertos tres avionetas cargadas de reporteros y camarógrafos.
Quienes asisten al cine en esos días ven por primera vez el paisaje y los
rostros de Puerto Vallarta en la pantalla. Es posible que, sentado en algún
cine del Distrito Federal, fascinado por lo que vio, Fernando Freddy Romero tomara
la decisión de venir al paraíso. Aquí llegó en ese
mismo año del centenario. En sentido opuesto a la opinión de los
vallartenses acomodados cuyos gustos arquitectónicos se inclinaban por
el modernismo y cuyos bolsillos les permitían construir casas de
material, Freddy defiende y finalmente impone el estilo Vallarta.
Con sus fachadas de adobe pintadas de blanco, techos de dos aguas cubiertos de
teja, rejas de hierro forjado, paredes de piedra, las casas de Freddy parecen
mirar al pasado recapturando la atmósfera de un pueblito típico
mexicano que el progreso olvidara. Instalado en el bar de hotel Océano
lugar de reunión de los vallartenses y la incipiente comunidad norteamericana
Freddy dibuja casas sobre servilletas de papel. Ya en el terreno, marca con una
r de cal el espacio dedicado a la recámara y el de la cocina
con una c. Así construye las casas Caracol, de la O,
y Los Arcos, los búngalos de Las Campanas y el refugio de John Huston en
Caletas entre otras casas aún en pie. ¿Cuál sería
el atractivo de este sencillo pueblito, carente de muchas de las comodidades modernas
como la electricidad (sólo había luz de 8 a 10 de la noche)
o el teléfono que sedujo a intelectuales y artistas estadounidenses
y mexicanos? Probablemente haya sido lo de siempre: su hermosura y su gente.
El 11 de noviembre de 1954 la aerolínea Mexicana de Aviación inaugura
su primer vuelo Guadalajara-Puerto Vallarta. La competencia, Aeronaves de México
(hoy Aeroméxico), disfrutaba del monopolio de la ruta a Acapulco. Mexicana
encuentra entonces un destino de playa equiparable a la bahía guerrerense.
Así, empiezan a llegar más visitantes desde otras regiones de la
república y del extranjero, entre ellos el ingeniero Guillermo Wulff y
el famoso director de cine John Huston quien escribiera: Cuando llegué
aquí la primera vez, hace casi treinta años, Vallarta era una aldea
de pescadores con aproximadamente dos mil habitantes. Sólo existía
un camino al mundo exterior que resultaba impasable durante las lluvias. Llegué
en un avión pequeño y tuvimos que volar muy bajo para espantar al
ganado de un solar a las afueras del pueblo antes de aterrizar. {...}
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